A mi banana le gusta la Dayana

Por motivos que no vienen al caso, la cuestión es que tenía un día que no tenía ganas de estar solo. Me apetecía estar distraído y pasármelo bien sin comerme el coco. Así que me puse por Internet a ver qué encontraba. Busca que busca y mira que te mira di con la ficha de Dayana. Es joven, rubia y húngara. Me centró la curiosidad que tenía una buena puntuación y buenos comentarios de los usuarios que ya la conocían. Por las fotos se veía que era una chica guapa aunque a decir verdad en la realidad aún mejora si cabe. Así que sin pensármelo dos veces intenté contactar con ella. La llamo a su teléfono de contacto y curiosamente no me es difícil hablar con ella. Está en Lleida capital. Afortunadamente está en una zona fácil de encontrar y localizar por lo que no tardé mucho en llegar.
Está en un piso con otras chicas. Al llegar me atiende la madame. A pesar que ya tenía mi elección hecha por lo que había visto de ella por Internet me insiste en presentarme al resto de chicas que están en el piso. Van pasando todas muy simpáticas y guapas una a una a presentarse. Aún y verlas a todas guapas me quedo con Dayana que se la ve a primera vista como si fuera una muñequita.
Como mi idea era más que nada estar un buen rato acompañado más que otra cosa elijo la opción de estar una hora. No me arrepiento de ello porque al final tengo la sensación de haber estado mucho más rato del acordado.
Después de las presentaciones preliminares y la higiene preceptiva entramos en la habitación a calentar motores. No tarda en arrimarse a mi banana que ya está en posición y a darle unos ricos lametoncitos. Como ve que está bien a punto enseguida me propone darle al folleteo inmediatamente cosa a la que no me opongo. Aplaudo la propuesta.
Empezamos con la postura del misionero un rato en plan lento para ir engrasando la máquina. Es una chica simpática y juguetona por lo que de vez en cuando conversamos y le damos un poco a la broma y las risas. Los dos somos algo parecidos en este aspecto. A mi me tiene fascinado su mirada aunque rehuye a fijarla. Supongo que todavía estamos algo nerviosos por la premura y no hay mucha confianza inicial. Poco tarda en desaparecer, eso sí. A ella, mientras, le gusta con sus manitas acariciar mis pezones. Con la máquina engrasada cambiamos la postura. Dayana se pone encima y se pone a cabalgar. Aumenta el ritmo porque le va cogiendo ganas. Hay algún que otro beso. Le gusta que le masajee y acaricie sus erectos pezones mientras se mueve a su placer.
La cosa va cogiendo velocidad por momentos. Al cambiar de postura tenemos un pequeño percance y sin querer le lastimo un poco su frágil pie.
Mi instrumento se desinfla ya que me he preocupado por si se ha lastimado. Pero no está bien. Intentamos hacer el perrito pero sigo sin ponerme en posición. La preciosidad me regala con un contorneo de película. Está como una gatita en celo. Pero ando desconcentrado. Así que me tumbo y ella no tarda en acurrucarse a mi lado. Con su delicada manita me da un ligero masaje que resucita a cualquiera. Así que en pocos minutos ya estoy de nuevo para rematar la faena. Bien contenta y aprovechando que me tiene tumbado boca arriba se me pone encima mío de nuevo. Pero esta vez me dice que quiere que le ve el culito. Así que se me pone de espaldas y me da ahora ya bien fuerte. Al rato me reclama mi leche. Y como los deseos de una diosa son órdenes voy y se la doy toda con una buena sacudida.
Descansamos. Nos besamos. Nos limpiamos de nuevo. Y ya entramos en la fase de relax y conversación de nuestras cosas. Un buen masaje reponedor con unas manos diestras y de buen hacer acaban la velada.
A ver si se anima a visitar las montañas unos días !!!!
Espero la llamada !!!!
;-)
© Miquel J. Pavón Besalú, 2011.
El amor es emoción, el sexo es acción

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